Por: Ing. Celso Valdez.
En un partido político se congregan una diversidad de personas que proceden de la sociedad, y/o sociedades que al margen de su procedencia social, nivel económico, filiación religiosa, nivel académico, género, ocupación deciden de manera libre asociarse y colaborar con una empresa que debe tener un proyecto de sociedad. A pesar de las diversidades que tienen entre unos y otros los miembros y simpatizantes de un partido, ese interés de realizar ese proyecto social en colaboración hace que exista por necesidad y voluntad (expresa en su libre asociación) una unidad de criterio para llevar a cabo la tarea perseguida, que es ejecutar un proyecto de sociedad que debe, en términos generales, satisfacer a la gran mayoría de los integrantes de dicha empresa.
Como en toda la naturaleza, de la que somos parte los hombres y mujeres, para llevar a cabo un proyecto cualquiera que sea, es necesario el debido proceso de organización, planeación, ejecución y control. Dependiendo de la envergadura del proyecto existen unas series de funciones y profesiones que implementan una división, conveniente, de las actividades necesarias para realizar el dicho proyecto. Esto puede resultar en que para cada etapa del proyecto exista un sujeto que ponga en acción al resto de sus colaboradores de una manera coordinada y organizada tal como sucede con una orquesta sinfónica y el director de esta; en manera similar, no nos es ajeno el hecho de que en términos concretos y prácticos los partidos elijan candidatos (co planificadores, co ejecutores, controladores) para encabezar los proyectos locales en cada demarcación que contribuyan al modelo de sociedad deseado y ”formulado” por los partidos políticos, tal como se dio en las pasadas elecciones intermedias.
De ninguna manera un candidato que se presenta al resto de la población para encabezar una visión partidaria de la sociedad que queremos, puede ser objeto de descalificación y abandono, departe de sus compañeros de partido, porque esa acción coloca a quien lo hace de manera automática e indefendible del lado de los contrarios a su propia institución y “voluntad”, expresada en su pertenencia a una institución política. Es en este punto de coincidencia coyuntural con los adversarios donde queda plasmada la falta garrafal del miembro de un partido político por cuanto no demuestra ningún conocimiento del asunto Político. En lo político es arto conocido que cuando el juicio de uno coincide con el adversario, es necesaria la revisión minuciosa del proceso de razonamiento político. Es en resumidas cuentas un reconocimiento público de que nuestros puntos de vistas y afirmaciones son equivocados e inconvenientes, tal como lo deberían plantear nuestros adversarios. Este tipo de conducta de evaluación personal en el ámbito político es de esperarse en personas que cuenten con un mínimo de valores éticos y morales que estén en consonancia con la institución en la que hacen vida. Es lo políticamente correcto, desde el punto de vista institucional o del partido.
Dicho lo anterior y haciendo un ejercicio de catarsis mental debo decir; Ante los hechos que han sido consumados y los resultados que están a la vista de todos que a nivel general es innegable que el P.L.D. ha dado una demostración de poderío electoral que desde ya, casi, asegura un futuro triunfal en los tiempos venideros, pero ¿y los resultados a nivel provincial en Monseñor Nouel; el P.L.D. a aumentado o disminuido su poderío? Bueno, antes de estas elecciones, desde el 2006 hasta el 2010, el P.L.D. acumuló en la provincia, la alcaldía de Maimón, La de Piedra Blanca, dos diputados, además de la Senaduría, la cual era arrebatada al PRD en el 2006. Ahora solo tenemos El Senador y dos diputados (del Bloque Progresista); las sindicaturas de Maimón y Piedra Blanca han sido perdidas, el P.L.D. ha reculado a nivel provincial.
Siento que una de las razones que explica este resultado local es que en los partidos políticos de hoy se vive en una especie de pelea de perros donde los canon que una vez se enseñaron ya resultan despreciables ante los practicantes del cinismo y los granujas que asaltan las instituciones y es en ese contexto donde se puede practicar la actividad política de una manera descaradamente irresponsable para con las instituciones, compañeros y doctrinas que conforman toda la esencia de una agrupación política. Los simpatizantes no se muestran entusiasmados con el ejercicio de elegir una autoridad que reúna los méritos morales, éticos, profesionales, para que lo represente. Los miembros de las agrupaciones se han acostumbrado a relaciones clientelares y exigen a los candidatos “lo suyo” por vía de la candidaturas. Mientras se instaura este mercado clientelar se hace cada día más grande el fenómeno de la abstención, amenazando la legitimidad de las autoridades elegidas en este panorama.
Y frente a este panorama de cosas ¿cómo queda la institución que alberga semejantes practicantes de la política cotidiana, más cuando se tratan de dirigentes y/o candidatos, llamados a ser modelos, que debieran representar la oferta coherente e íntegra del proyecto de sociedad que se oferta al electorado? Quedan sin su esencia y coherencia ideológica. La institución no es más que un mamotreto donde individuos con ciertas estructuras, muchas veces prestadas, logran alinear y alienar a ese grupo a la mera voluntad individual de un arribista, obstinado con el acceso al poder, capaz de vender su alma al mismo diablo y capaz de vender a quien sea con tal de realizar su anhelada escala o a veces simplemente mantenerse en una posición de poder; pervirtiendo a los procesos, organismos y compañeros con los que tiene contacto.
Se está en presencia, sencillamente, del inicio del fin de esa institución donde se podrá decir que se tiene un himno, una bandera, un local, un símbolo, candidatos y abundancia de cargos que solo pueden hacer un ejercicio meramente electorero pero que no logra formular un proyecto de sociedad que convenga a las mayorías y entonces alberga toda claque de conspiradores y traidores que se arropan con la bandera del partido, que se defienden con los símbolos del partido, que hacen llamados a nombre de la institución y la institucionalidad sin ningún compromiso real ni concreto porque lo primero es que ya en esa institución, cada individuo opera y acciona sin el más mínimo de respeto hacia los reglamentos y políticas que establecen el funcionamiento de dicha institución y lo hacen sin el mas mínimo cuidado por cuanto saben que no serán sancionados y sin sanción hay carta abierta para el pillaje que se lleva de por medio a propios como si fueran adversarios y beneficia a adversarios como si fueran de los propios, dando un claro y elocuente mensaje a la sociedad de que “Es más de lo mismo” y de que más que doctrina Bochista practican el más clásico y puro Maquiavelismo.
La libertad de pensamiento es un privilegio que le entrego el mismo Dios a cada ser humano, la libertad de elegir el cursos de sus acciones es un privilegio que tiene cada hombre en toda su existencia. Sin embargo, inmediatamente un hombre decide participar en una institución, su libertad de acción en el plano de competencia institucional queda sujeta a dicha institución. Si las acciones que el hombre realiza perjudican y dañan a esa institución, queda en mano de la institución el aplicar todo el peso de su código de conducta institucional; porque de no hacerlo dicha institución y todos los que la integran se irrespetan y no son dignos de ostentar nada de lo que aun conservan en su poder, gracias a la misma institución.
Finalmente pienso que hay que analizar la situación institucional. Hay que verificar lealtades y competencias políticas. Hay que retornar a la refundación de tan digno y honorable Instrumento de libertad y progreso que aun es el P.L.D.