Pienso que una buena señal es que diversos sectores traten el tema de los valores éticos y morales en la actividad política. Esta crítica quizás aveces solo hecha con el ánimo de desacreditar o reducir la demostrada fortaleza que exhiben los partidos políticos en la República Dominicana tiene como contra cara que individuos de esta comunidad se interesen por el tema y sirva como catalizador para el apremiante cambio que debe producirse en la conducta política partidaria.
Verdadera-mente la actividad política de las ultimas décadas se ha convertido en una celebración de torneos electorales en lo que se juega a la obtención del poder per se, situación que conlleva en su esencia la asunción de la actividad política con un sentido mercadológico de venta de candidaturas que se presentan al mercado electoral, aun sobre la base de ofertas demagógicas, medidas populistas, clientelismo, compra de conciencia a tal punto que a veces pareciera que la actividad política estuviera destinada a los discípulos de Antístenes en su modo de ejercer la actividad.
En nuestra patria hemos sido dichosos de haber sido hogar de inminentes políticos que con sus acciones, ejemplos y teorías políticas lograron sembrar la semilla del cambio. Tal es el caso del Profesor Juan Bosch. Un hombre que se entregó en cuerpo y alma a desarrollar organizaciones políticas que sirvieran de instrumentos para lograr las transformaciones sociales, económicas y legales que concluyeran con la obra que iniciaran los padres libertadores de esta maltratada tierra.
En su tránsito por esta vida ideó, fundo, formó, alimentó y orientó su mas preciada creación el Partido de la Liberación Dominicana y en esa organización se han desarrollado los principales líderes que tiene la República Dominicana hoy por hoy. Ese desarrollo político que se logró sobre la base de una tutela casi personalizada de semejante genio que fuera el profesor, le confiere al PLD una posición privilegiada con respecto al resto de las organizaciones, situación que se manifiesta con el ejercicio del poder ejecutivo en dos períodos y un tercero que esta en desarrollo.
No puede desconocerse que verdaderamente el PLD alcanzó el poder sobre la base de acuerdos electorales coyunturales y con su máximo líder fuera de la arena política en los hechos, sin embargo no se puede tampoco atribuir todo el éxito electoral al abandono de la organización y metodología interna del PLD ya que si se revisan los resultados electorales desde su primera participación hasta el 1990 cuando el Partido logra reunir la mayor cantidad de votos con el profesor Juan Bosch como candidato y líder indiscutible del partido, debemos concluir que con una que otra variante hasta ese punto el partido mostraba una organización interna bastante diferente a lo que se tiene hoy y esa organización fue capaz de conquistar las voluntades de las mayorías de dominicanos que veían en las propuestas peledeísta "La diferencia".
El mundo cambia a cada instante, los hombres también. Así como la vida y los hombres cambian también lo hacen los partidos políticos como expresiones organizativas creadas por hombres y mujeres para encontrar modos de convivencia comunitaria, sin embargo es muy saludable para el bien nacional que el PLD retome y accione a favor de acompañar el proceso de masificación con el proceso de calificación de los nuevos simpatizantes y miembros que requerimos de esa formación privilegiada que tuvieron los actuales dirigentes de nuestro partido. Ya que de lo contrario iremos callendo en el estado en que se han visto otros partidos otrora mayoritarios que nunca ejercieron la actividad educadora y forjadora que tuvo el PLD desde sus orígenes. Este estado empieza con un abandono de ideologías, formación, métodos y ya en el transcurso del tiempo se desarrollan los vicios que siempre acompañan al hombre en todo lo que hace y que los críticos agrupan en deterioro ético y moral de los partidos "tradicionales" del sistema.
domingo, 31 de enero de 2010
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